Publicidad:
Terra
La Coctelera

Crónica de una ley abusada 2da. Parte

abril, 2006

8 Inician las consultas públicas del Senado. En la reunión, Héctor Osuna, afirma: "la coincidencia es que faltan temas que incluir en esto".

La Canitec dirige una carta al Senado en la que le solicita especial atención en la regulación de la convergencia tecnológica.

15 En la consulta convocada por los senadores, Xóchitl Gálvez plantea una "reforma a la Ley Federal de Radio y Televisión que contemple los derechos de los pueblos indígenas, ya garantizados en otras leyes. Pero, sobre todo, que refleje los procesos democráticos que vive el país; que garantice la pluralidad, la participación, la libertad de expresión, de réplica, de información".

Karen Sánchez Abott, presidenta de la Asociación de Radiodifusores del Valle de México, señala que aunque en un principio este gremio pensó que la minuta favorecía sólo a las televisoras, después "nos dimos cuenta de que no es así".

21 Enrique Aranda, subsecretario de Normatividad y Medios de Gobernación declara que las reformas "obviamente no puede salvaguardar monopolios".

22 El IFE expone que la minuta es deficiente porque permite evadir el proceso de fiscalización a los partidos políticos, y se convierte a la institución en una simple "caja de cobro" de la publicidad que se contrate en los medios electrónicos. Añade que la minuta otorga a los candidatos la facultad de contratar espacios en medios -que no considera el Cofipe, que constriñe esta exclusividad a los partidos políticos-, por lo que se podría presentar una contradicción por dos normas del mismo rango.

Eduardo Pérez Motta, de la Cofeco, y Jorge Arredondo, de la Cofetel, coinciden en que la reforma es insuficiente, omisa y no garantiza el futuro de la radiodifusión.

25 El Colegio Nacional de Economistas solicita que el Senado modifique la minuta para que haya un marco legal adecuado para regular, promover y supervisar el desarrollo eficiente y la cobertura social amplia de los servicios de telecomunicaciones y de radio y televisión.

Marzo

1 El Universal difunde grabaciones de las conversaciones Javier Tejado Dondé con representantes de telefónicas. Sus editores consideran que eso demuestra las presiones de Televisa para aprobar la minuta.

7 Gobernación señala que el Ejecutivo se mantendrá atento al debate, pero ni participará ni interferirá en el tema mientras el Poder Legislativo analice la minuta.

9 The Wall Street Journal publica que las presiones y cabildeo que Televisa realiza para que las reformas a las leyes de radio y televisión y de telecomunicaciones sean aprobadas "a su gusto" por el Senado, son un signo de preocupación en un país en el cual la mayoría de las industrias son dominadas por una o dos empresas.

15 La Cofetel presenta su análisis de la minuta, que la considera como un retroceso. "En caso de aprobarse, despojaría al Estado de su rectoría sobre los bienes de la nación y de su potestad exclusiva para otorgar concesiones en materia de vías generales de comunicación".

22 La fracción del PAN en el Senado acuerda votar sin enmiendas la minuta.

23 Los senadores priistas acuerdan impulsar la minuta en sus términos.

24 Los presidentes de la Canitec, Alejandro Puente, y de la Cofeco, Eduardo Pérez Motta, piden al Senado que no apruebe en sus términos la minuta.

Senadores del PRI, PAN y PRD que se oponen a la minuta integran un bloque para impedir que el Senado la apruebe.

etcétera se manifiesta porque el Presidente ejerza su capacidad de veto.

28 En la reunión de comisiones y sin expresar sus argumentos para impulsar la minuta, los defensores de ésta se impusieron por dos votos y la aprobaron como dictamen para ser discutida en el pleno. La votación fue 11 a nueve con dos abstenciones.

Al inicio de sus noticieros estelares, Televisa y TV Azteca fijan su postura.

29 Andrés Manuel López Obrador sugiere posponer la discusión de la minuta de la Ley Federal de Radio y Televisión.

Las estaciones adscritas al Imer reproducen constantemente tres spots que manifiestan su rechazo a las reformas.

30 Por 81 votos en favor, 40 en contra y cuatro abstenciones, el Senado de la República consumó el despojo a la nación.

Crónica de una ley abusada 1era. Parte

Diciembre 2005

1 En siete minutos, y en total sigilo, por unanimidad, 327 diputados aprueban reformas a las leyes federales de Radio y Televisión y Telecomunicaciones.

5 Rogerio Azcárraga, presidente de Radio Fórmula, envía una carta al titular de la CIRT, Alejandro García Gamboa, en la que le pide tomar "medidas extremas" para evitar la aprobación de las reformas a la LFRT.

7 Empresas radiofónicas adscritas a la CIRT piden la expulsión de esta cámara de las televisoras o la creación de una nueva cámara que agrupe esta industria.

8 El Senado turna a comisiones la iniciativa con un anexo que permite el otorgamiento de las combos.

12 Por medio de dos escritos, intelectuales, comunicadores, actores y académicos solicitan al Senado que se tome en cuenta la opinión de todos los involucrados, pues afirman que es "insuficiente, riesgosa y que tendría graves consecuencias para la sociedad y la radiodifusión".

El PRD en la Cámara de Diputados retira su aprobación al dictamen de reformas.

13 El Senado pospone hasta febrero la discusión.

La CIRT publica un desplegado en el que expresa su respaldo a la minuta.

14 En otro desplegado, decenas de radiodifusores agremiados a la cámara, encabezados por Rogerio Azcárraga, desmienten la unidad de la CIRT.

24 El Universal publica que Dionisio Meade, subsecretario de Enlace Legislativo de la Secretaría de Gobernación, afirmó que "el Ejecutivo analizará en enero las reformas aprobadas por los diputados a las leyes federales de Radio y Televisión, y de Telecomunicaciones, para definir un esquema de cabildeo ante el Senado que permita 'enriquecer' el dictamen actual". Y que "la Secretaría de Gobernación hará consultas con las partes interesadas para recabar opiniones sobre los problemas que ven en la iniciativa, y en qué es conveniente impulsarla (...) Destacó que se buscará identificar qué elementos podrían ayudar a enriquecer la minuta desde el punto de vista del Ejecutivo. La meta es llegar al periodo ordinario con una posición federal definida".

Enero 2006

1 La AMARC-México y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos declaran que de aprobarse la minuta será "el retroceso más grande del país en materia no solamente de radio y televisión, sino en el ámbito de libertad de expresión y derecho a la información".

11 La Canieti y el Colegio Nacional de Economistas solicitan revisar las reformas de la ley de radio y TV, en un escrito enviado al Senado y llevar a cabo, antes de su votación, "una consulta pública y transparente con el gobierno federal y cámaras industriales involucradas".

Diversos radiodifusores se reúnen en la SCT con el subsecretario Jorge Álvarez Hoth y con el presidente de la CIRT, Alejandro García Gamboa, donde se vierten críticas a los cambios aprobados por los diputados.

12 Héctor Osuna, presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado, informa que realizará una consulta entre quienes han manifestado su opinión en contra de la minuta para "ser tomados en cuenta" e incorporar sus observaciones a la discusión sobre el tema. En la misiva que ese senador remitió a varias personas se decía: "Queremos que nos digan por qué firmaron los desplegados en contra de la minuta, qué piensan de ella, cuál es su diagnóstico, cuáles son sus propuestas de mejora".

19 Alejandro García Gamboa, de la CIRT, admite que el tema generó entre los agremiados diferencias de opinión y señala que la aprobación de las reformas no debe forzarse.

24 La CIRT aprueba por unanimidad las reformas a la ley de radio y TV; según su presidente, Alejandro García Gamboa, esto desmiente que haya alguna división en el organismo.

28 El Universal publica que el subsecretario de Normatividad de Medios, Enrique Aranda, ha enterado a las comisiones del Senado que estudian la minuta de posibles cambios en los que el Ejecutivo tiene interés en que se apliquen correcciones. Los comentarios del Ejecutivo a la reforma que pasó por consenso en la Cámara de Diputados, buscan enriquecer la reforma, como es el caso del punto de la elección de consejeros de la Cofetel, renglón en el que se procura que la sociedad tenga una mayor certidumbre.

Febrero

1 A diferencia de la misiva del 11 de enero cuando había criticado la minuta, con esta fecha la presidenta de la Canieti, María Teresa Carrillo, envía otra carta al Senado donde expresa que "la minuta aprobada por la Cámara de Diputados representa un avance en el fortalecimiento del órgano regulador y busca la convergencia", por lo que exhorta al Senado "a continuar con el proceso de revisión de las propuestas de la minuta en cuestión, y en virtud de los avances que ya contempla la minuta turnada por la Cámara de Diputados, aprobar la misma".

3 El Universal publica imágenes del encuentro de Andrés Manuel López Obrador con Azcárraga Jean.

4 La Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México envía al Senado un análisis de la minuta en el que señala que "es incompleta e imprecisa, por lo que resulta imprescindible su revisión".

6 La AMARC-México entrega al Senado sus observaciones a la minuta. Establece que las reformas a la ley "afectan de manera sustancial y negativa el servicio de radiodifusión en general y, en particular, de las emisoras bajo el régimen de permiso". Y que "no sólo no mejoran en absoluto este instrumento jurídico, sino que condenan a la extinción a los ejercicios de radio comunitaria que existen en nuestro país".

También los radiodifusores de AM agrupados en la asociación Radio Independiente, que preside Roque Chávez, envían al Senado una misiva en la que solicitan eliminar de las reformas en materia de radio y televisión la licitación de concesiones mediante subasta pública e incorporar modificaciones que garanticen que los radiodifusores de Amplitud Modulada puedan acceder a la convergencia tecnológica.

Ley de Televisa en México

La ley Televisa de México, Felipe Gaytán Alcalá y Juliana Fregoso Bonilla

Hasta hace poco tiempo México contaba con un marco legal para los medios sancionado en 1960. A lo largo de la segunda mitad del siglo XX hubo diversos intentos de reforma, pero ninguno tuvo el alcance y la expectativa como la aprobada el 21 de marzo del 2006. En 1980, los diputados intentaron cambiar la Ley de Radio y TV sin éxito. Para 1997, el Congreso Mexicano propuso una Ley de Comunicación Social, conocida como “Ley Mordaza”, que no pasó. Para el 2001, ya en el gobierno de Vicente Fox, se realizaron consultas para la Reforma Integral de los medios de comunicación y cuyo único cambio fue la reducción del tiempo que los medios pagan al Estado por cuestiones legales y fiscales.

Los cambios políticos y sociales ocurridos en 46 años volvieron imprescindible una reforma de fondo, donde se acotaran la discrecionalidad del Estado en el otorgamiento de las concesiones, la necesaria regulación de la correspondencia social de la programación y la rendición de cuentas de los gastos que los partidos y el propio gobierno ejercen en la contratación de campañas mediáticas para construir una opinión pública favorable a sus intereses.

Otra razón que llevó a proclamar la urgencia de una reforma legal fue la fuerza expansiva de las telecomunicaciones. El viejo concepto del espectro radial o televisivo ya no corresponde hoy con la convergencia tecnológica de redes que brindan servicios por un único medio: Internet, televisión, telefonía, etc. que están al alcance de un usuario de manera simultánea. Muchos países están ahora impulsando la llamada convergencia de redes y, ante ello, los concesionarios en México se encontraban en desventaja competitiva al no contar con un marco legal para la transferencia tecnológica.

El anteproyecto de modificación a la Ley Federal de Telecomunicaciones y a la Ley Federal de Radio y Televisión tuvo como propósito dar respuesta a las necesidades y demandas anteriores. Durante más de dos años y medio se llevaron a cabo consultas con organizaciones sociales, organismos estatales, concesionarios, representantes de los medios, etc. El anteproyecto presentado en octubre del 2004 generó grandes expectativas. En lo general, se planteaba el carácter prioritario de la radio y televisión como medios masivos necesarios para la comunicación, información y expresión de la sociedad mexicana, así como incentivar los cambios tecnológicos.

En lo particular, se eliminaba la asignación directa de las concesiones por parte del Estado, y se establecían candados para evitar monopolios, al imponer a un operador un tope máximo de 35 por ciento del total de la cobertura o de los ingresos del sector en una plaza.
Los partidos políticos contratarían su propaganda directa con los medios, en este caso sería el Instituto Federal Electoral encargado de ello. La equidad y el favoritismo en la propaganda se garantizaban de esta manera.
Por ultimo, desaparecerían las distintas instituciones reguladoras de los medios actuales (Comisión Federal de Telecomunicaciones COFETEL y Comisión Federal de Competencia COFECO) para dar lugar a un Consejo Nacional de Telecomunicaciones, con el mandato claro de evitar monopolios y regular las disputas en el sector. Dicho Consejo estaría integrado por ciudadanos reconocidos, cuyo nombramiento y duración trascendiera los tiempos del cambio de gobierno.
Todo apuntaba a un consenso general de todos los actores, pero los tiempos electorales y la disputa interna entre los concesionarios condujeron a una seria polémica entre las partes que casi paralizó los trabajos legislativos. Diversos analistas daban por sentado que la discusión y aprobación del anteproyecto quedaría pendiente hasta la siguiente administración federal, debido a la cercanía del proceso electoral del 2 de julio del 2006.

Sorprendentemente, el 1 de diciembre del 2005 se presentó un dictamen diferente al discutido a lo largo de los dos años anteriores, sin tomar en cuenta las 1.410 propuestas hechas durante ese tiempo. Aún más, dicho dictamen fue votado por unanimidad por todos los partidos políticos, sin el respaldo de los actores que habían participado en las consultas y foros, y ratificado por mayoría en el Senado de la República el 21 de marzo del 2006. El Partido de la Revolución Democrática (PRD) argumentó a su favor que no leyó con cuidado la minuta que ese día se aprobó por unanimidad.

La sospecha dio paso al disenso y al conflicto. Se le bautizó entonces como la “Ley Televisa”, por beneficiar al duopolio Televisa–Televisión Azteca. Al parecer, la iniciativa tuvo un silencioso cabildeo por parte de la primera empresa de televisión. Su apuesta fue aprovechar el momento de efervescencia política de las campañas para convencer a los diputados y senadores de la necesidad de una reforma con carácter de urgente. ¿Cuáles son los cambios que favorecen a estos grupos? ¿Qué se habla y calla en el debate sobre los medios en México?

Cabilderos privados en nombre del interés público
Una breve radiografía de los medios de radio y televisión en México nos permitirá entender los intereses que están en juego. Actualmente, el número de estaciones concesionadas de radio y televisión es de 1.610 estaciones operadas por 370 concesionarios (1.149 estaciones de radio y 461 de televisión); 528 de las estaciones de radio están concesionada a 18 empresas de carácter nacional y, el resto, a pequeños concesionarios locales. En televisión la concentración es mayor: 258 estaciones de televisión integran el consorcio Televisa.

Se la llama “Ley Televisa”, no solo porque beneficia al consorcio sino porque fue el director jurídico de la empresa, Javier Tejado Dondé, el que llevo a cabo un cabildeo con diputados y senadores sacando la reforma en un tiempo récord de siete minutos. Algunos medios criticaron la premura y el objetivo de la reforma aprobada, pues sabían de antemano que estaban en desventaja ante el poderío económico de Televisa, comenzando una campaña en contra del dictamen, campaña que incluyó hacer públicas grabaciones en las que se escucha las negociaciones e instrucciones del director hacia otros actores. Es el caso del periódico nacional El Universal, que desde el mes de diciembre hizo públicas las grabaciones telefónicas del cabildeo de Televisa con otros actores para sacar una reforma a su medida.

Los medios dejaron de ser precisamente medios, para convertirse en actores políticos en disputa por la voluntad política a través de una artificial opinión pública mediática. No es gratuito que el mismo día 30 de marzo, los dos principales conductores de noticias en horario estelar hayan dado a conocer la postura de sus respectivas empresas sobre el tema, descalificando a todos aquellos opositores como reacios al cambio y nostálgicos del pasado.

Una de las partes medulares por la que se llama “Ley Televisa” es porque establece que las concesiones no serán ya designadas por el Estado, sino que se hará una subasta pública sujeta a la mayor puja (Art. 28 y 28-A). Los organismos encargados de vigilar que la competencia sea justa, como es el caso de la COFECO, solo pueden emitir opiniones sobre las solicitudes, sin contar con recursos legales para actuar de manera directa en caso de detectar tendencias en la concentración de medios. Aquel famoso 35 por ciento como tope desapareció en la nueva propuesta, lo que deja en seria desventaja a los pequeños concesionarios del país frente a los grupos de mayor poder económico.

Otro aspecto de la Ley es su carácter meramente económico. Las radios comunitarias y la televisión pública no son tomadas en cuenta en su carácter de interés público al prohibir la búsqueda de esquemas alternativos de financiamiento para hacer frente a la digitalización. Limitados a los subsidios estatales o a los apoyos comunitarios, los medios públicos están sujetos a los tiempos de los medios comerciales para cambiar al nuevo espectro radial o televisivo, es decir, tienen como plazo tres años Sin incentivos y sin el reconocimiento como medios de interés público y social, los permisionarios desaparecerán del espectro y sus frecuencias subastadas. La situación motivó declaraciones inusuales tanto de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como del Alto Comisionados para los Asuntos Indígenas y Derechos Humanos de la ONU. Ambas instancias señalaron que la reforma afectará la tenencia de las radios comunitarias de los grupos minoritarios, como son los pueblos indígenas, lo que afecta los criterios democráticos de igualdad de oportunidades para el acceso a las frecuencias.

Son 49 sistemas comunitarios con 200 frecuencias que atienden a 25 millones de personas. La Comisión Interamericana se pronunció el miércoles 4 de abril del 2006, en tanto que el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos lo hizo el 29 de marzo del año en curso.

Convergencia tecnológica, divergencia monopólica
El cambio tecnológico es otro aspecto del que se habla y se calla. Sin entrar en terrenos técnicos, podemos decir que la convergencia digital implica la transmisión simultánea de imágenes, datos y voz. El televidente tendrá la oportunidad de descargar videos, archivos MP3, recursos de Internet, etc. Lo que está en juego en la convergencia tecnológica no es tanto el número de servicios sino el sistema de redes que puede construirse. Así, Televisa puede disputar el mercado telefónico a Telmex y, al mismo tiempo, competir con los grandes prestadores de servicios informáticos.

Los prestadores de servicios televisivos entregarán al Estado los canales análogos y recibirán a cambio un espectro digital sobre el que habrán de incorporar su red de servicios. El problema con la nueva Ley Televisa es que no se define si las televisoras tendrán que pagar algún derecho al Estado por las frecuencias que el nuevo espectro les abrirá.

Raúl Trejo Delarbre, analista político de medios, llevó a cabo un ejercicio interesante. Según su dicho, la televisión abierta en México difunde en una banda de 6 Mhz. Televisa cuenta únicamente en el Valle con 4 canales -sumados cuatro canales espejo usados en la transición de lo analógico a lo digital- lo que le permite disponer de 48 Mhz. Si sumamos sus filiales en el país (258) y sus respectivos canales espejo, estamos hablando de poco menos de 3.100 Mhz. Por la utilización de ese espectro Televisa no pagó -y con la nueva Ley tampoco lo hará- un centavo al Estado. Según recuerda en su exposición, nueve años atrás a las compañías telefónicas se les cobró por utilizar un megahertz en el Valle de México cinco millones de dólares.

Todavía más, el Estado entrega en préstamo canales espejo a los concesionarios mientras mudan al sistema digital, la cuestión es que no se establece el tiempo que tendrá la televisora en su poder dicho espectro, ni la obligación de regresar la frecuencia al Estado.

La dúctil institucionalidad de la reforma
La idea original de crear un Consejo Nacional de Telecomunicaciones quedó atrás. En principio se proponía una integralidad regulatoria, la cual administraría tanto el espectro radiofónico como el cambio tecnológico digital. Se sugirió tomar el ejemplo de la Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos, la cual regula todos los servicios de telecomunicaciones desde 1934, pero los intereses del mercado y de unas cuantas empresas prevalecieron.

Con el dictamen aprobado este año, no solo se mantienen las instituciones actuales sino que se les recorta funciones y atribuciones. En el caso de la COFECO, se contempla que emita opiniones no vinculantes sobre las solicitudes presentadas para la obtención de concesiones. En todo caso, debería ser obligatorio que la COFECO diera una opinión favorable para seguir adelante con el proceso.

El caso de la COFETEL es distinto. En principio se aprobó que los consejeros del organismo tuvieran un periodo distinto al cambio de gobierno. Un avance sustancial si tomamos en cuenta que la política en México tiene una marcada influencia de los tiempos electorales. Sin embargo, las facultades del organismo quedan limitadas a regular las empresas de telecomunicaciones y no a los medios en sí, es decir, tiene que ver con la parte más administrativa empresarial que con los contenidos y orientaciones de los medios. No se le otorgan mayores recursos legales, técnicos ni financieros, mucho menos una mayor autonomía del gobierno federal. Las limitaciones de la COFETEL para intervenir en las disputas entre particulares y los medios quedan demostradas en la forma en que se propuso el derecho de réplica para radio y televisión. Con la nueva reforma, la petición de réplica será evaluada si procede o no por parte de los concesionarios y sujeta a un plazo no mayor de 48 horas para hacerla efectiva.

En cuanto a la intervención del Instituto Federal Electoral en el gasto publicitario de los partidos políticos en las campañas electorales, la Ley Televisa modificó sustancialmente el espíritu original de la reforma. Recordemos que la primera propuesta era hacer que todo gasto de campaña fuera sancionado por el IFE con la finalidad de lograr una equidad entre los partidos políticos. Con la reforma aprobada, el IFE se convierte en una simple caja de pago para los medios. Es decir, ahora los partidos pueden contratar sus campañas directamente con los medios; estos últimos están obligados a informar al IFE sobre los contratos celebrados y a entregar la factura al Instituto Electoral para que sea cubierto el adeudo.

Las grandes televisoras no estaban dispuestas a perder uno de los grandes negocios surgidos de la competencia electoral. La democracia en México, mejor dicho la democracia electoral, se imagina como una permanente e intensa campaña mediática. La imaginación política no da más allá de los spot publicitarios para ganar una elección. No es gratuito que en el umbral del arranque de las campañas (diciembre del 2005) los partidos políticos hayan votado una ley con la firma de Televisa. En los trascendidos periodísticos se señala insistentemente las negociaciones de los candidatos presidenciales con los ejecutivos de la televisora para sacar adelante la reforma y la posterior resistencia para modificarla. Al parecer, todos los partidos políticos sustentaron su voto en el supuesto de una alianza con dicha empresa para obtener ventajas en la publicidad o, al menos, estar fuera del foco de la crítica de los programas de Televisa. Ilusión que a estas alturas ningún partido puede sostener.

Conclusiones
La Ley Televisa es hoy una reforma impugnada por muchos actores políticos y sociales. Están en juego diversos intereses que definirán el rumbo de los medios en México para las siguientes décadas. El problema de percepción pública en el país es que los políticos no fueron críticos con lo que aprobaron, más bien se plegaron a los intereses de una empresa que legalmente defiende sus intereses, pero que legítimamente excluyó los intereses del resto de los participantes.

Ahora se quiere enmendar dicha ley, pero los partidos políticos se encuentran en campaña, saben que no moverán un acuerdo por el temor a ser exhibidos en horario estelar. La legislatura actual cuenta con escasos cuatro meses para emprender cualquier cambio a las leyes, lo que hace imposible convocar a otros foros de discusión o interponer una controversia constitucional para detener la operación de la reforma. Algunos senadores propusieron esta vía pero decidieron a última hora dejar pendiente el tema.

Bien señala Karl Jaspers, que en un “sistema democrático los políticos deberían actuar no solo en función de sus intereses inmediatos sino de acuerdo con lo que consideran correcto, es decir, a sus propias opiniones”. Pero el político simple es la negación del ideal democrático, pues sus opiniones nunca son de él, siempre son remisiones de otras opiniones que a su vez provienen de otras.

En el afán de democratizar el espacio legal de los medios, el Estado mexicano entregó al mercado sus atribuciones en el tema de la regulación de los medios. Lo que no se da cuenta es que el mercado no es precisamente el espacio democrático por excelencia, antes bien es un ámbito en el que pocos hablan y muchos callan.

La ley Televisa de México, Felipe Gaytán Alcalá y Juliana Fregoso Bonilla

Hasta hace poco tiempo México contaba con un marco legal para los medios sancionado en 1960. A lo largo de la segunda mitad del siglo XX hubo diversos intentos de reforma, pero ninguno tuvo el alcance y la expectativa como la aprobada el 21 de marzo del 2006. En 1980, los diputados intentaron cambiar la Ley de Radio y TV sin éxito. Para 1997, el Congreso Mexicano propuso una Ley de Comunicación Social, conocida como “Ley Mordaza”, que no pasó. Para el 2001, ya en el gobierno de Vicente Fox, se realizaron consultas para la Reforma Integral de los medios de comunicación y cuyo único cambio fue la reducción del tiempo que los medios pagan al Estado por cuestiones legales y fiscales.

Los cambios políticos y sociales ocurridos en 46 años volvieron imprescindible una reforma de fondo, donde se acotaran la discrecionalidad del Estado en el otorgamiento de las concesiones, la necesaria regulación de la correspondencia social de la programación y la rendición de cuentas de los gastos que los partidos y el propio gobierno ejercen en la contratación de campañas mediáticas para construir una opinión pública favorable a sus intereses.

Otra razón que llevó a proclamar la urgencia de una reforma legal fue la fuerza expansiva de las telecomunicaciones. El viejo concepto del espectro radial o televisivo ya no corresponde hoy con la convergencia tecnológica de redes que brindan servicios por un único medio: Internet, televisión, telefonía, etc. que están al alcance de un usuario de manera simultánea. Muchos países están ahora impulsando la llamada convergencia de redes y, ante ello, los concesionarios en México se encontraban en desventaja competitiva al no contar con un marco legal para la transferencia tecnológica.

El anteproyecto de modificación a la Ley Federal de Telecomunicaciones y a la Ley Federal de Radio y Televisión tuvo como propósito dar respuesta a las necesidades y demandas anteriores. Durante más de dos años y medio se llevaron a cabo consultas con organizaciones sociales, organismos estatales, concesionarios, representantes de los medios, etc. El anteproyecto presentado en octubre del 2004 generó grandes expectativas. En lo general, se planteaba el carácter prioritario de la radio y televisión como medios masivos necesarios para la comunicación, información y expresión de la sociedad mexicana, así como incentivar los cambios tecnológicos.

En lo particular, se eliminaba la asignación directa de las concesiones por parte del Estado, y se establecían candados para evitar monopolios, al imponer a un operador un tope máximo de 35 por ciento del total de la cobertura o de los ingresos del sector en una plaza.
Los partidos políticos contratarían su propaganda directa con los medios, en este caso sería el Instituto Federal Electoral encargado de ello. La equidad y el favoritismo en la propaganda se garantizaban de esta manera.
Por ultimo, desaparecerían las distintas instituciones reguladoras de los medios actuales (Comisión Federal de Telecomunicaciones COFETEL y Comisión Federal de Competencia COFECO) para dar lugar a un Consejo Nacional de Telecomunicaciones, con el mandato claro de evitar monopolios y regular las disputas en el sector. Dicho Consejo estaría integrado por ciudadanos reconocidos, cuyo nombramiento y duración trascendiera los tiempos del cambio de gobierno.
Todo apuntaba a un consenso general de todos los actores, pero los tiempos electorales y la disputa interna entre los concesionarios condujeron a una seria polémica entre las partes que casi paralizó los trabajos legislativos. Diversos analistas daban por sentado que la discusión y aprobación del anteproyecto quedaría pendiente hasta la siguiente administración federal, debido a la cercanía del proceso electoral del 2 de julio del 2006.

Sorprendentemente, el 1 de diciembre del 2005 se presentó un dictamen diferente al discutido a lo largo de los dos años anteriores, sin tomar en cuenta las 1.410 propuestas hechas durante ese tiempo. Aún más, dicho dictamen fue votado por unanimidad por todos los partidos políticos, sin el respaldo de los actores que habían participado en las consultas y foros, y ratificado por mayoría en el Senado de la República el 21 de marzo del 2006. El Partido de la Revolución Democrática (PRD) argumentó a su favor que no leyó con cuidado la minuta que ese día se aprobó por unanimidad.

La sospecha dio paso al disenso y al conflicto. Se le bautizó entonces como la “Ley Televisa”, por beneficiar al duopolio Televisa–Televisión Azteca. Al parecer, la iniciativa tuvo un silencioso cabildeo por parte de la primera empresa de televisión. Su apuesta fue aprovechar el momento de efervescencia política de las campañas para convencer a los diputados y senadores de la necesidad de una reforma con carácter de urgente. ¿Cuáles son los cambios que favorecen a estos grupos? ¿Qué se habla y calla en el debate sobre los medios en México?

Cabilderos privados en nombre del interés público
Una breve radiografía de los medios de radio y televisión en México nos permitirá entender los intereses que están en juego. Actualmente, el número de estaciones concesionadas de radio y televisión es de 1.610 estaciones operadas por 370 concesionarios (1.149 estaciones de radio y 461 de televisión); 528 de las estaciones de radio están concesionada a 18 empresas de carácter nacional y, el resto, a pequeños concesionarios locales. En televisión la concentración es mayor: 258 estaciones de televisión integran el consorcio Televisa.

Se la llama “Ley Televisa”, no solo porque beneficia al consorcio sino porque fue el director jurídico de la empresa, Javier Tejado Dondé, el que llevo a cabo un cabildeo con diputados y senadores sacando la reforma en un tiempo récord de siete minutos. Algunos medios criticaron la premura y el objetivo de la reforma aprobada, pues sabían de antemano que estaban en desventaja ante el poderío económico de Televisa, comenzando una campaña en contra del dictamen, campaña que incluyó hacer públicas grabaciones en las que se escucha las negociaciones e instrucciones del director hacia otros actores. Es el caso del periódico nacional El Universal, que desde el mes de diciembre hizo públicas las grabaciones telefónicas del cabildeo de Televisa con otros actores para sacar una reforma a su medida.

Los medios dejaron de ser precisamente medios, para convertirse en actores políticos en disputa por la voluntad política a través de una artificial opinión pública mediática. No es gratuito que el mismo día 30 de marzo, los dos principales conductores de noticias en horario estelar hayan dado a conocer la postura de sus respectivas empresas sobre el tema, descalificando a todos aquellos opositores como reacios al cambio y nostálgicos del pasado.

Una de las partes medulares por la que se llama “Ley Televisa” es porque establece que las concesiones no serán ya designadas por el Estado, sino que se hará una subasta pública sujeta a la mayor puja (Art. 28 y 28-A). Los organismos encargados de vigilar que la competencia sea justa, como es el caso de la COFECO, solo pueden emitir opiniones sobre las solicitudes, sin contar con recursos legales para actuar de manera directa en caso de detectar tendencias en la concentración de medios. Aquel famoso 35 por ciento como tope desapareció en la nueva propuesta, lo que deja en seria desventaja a los pequeños concesionarios del país frente a los grupos de mayor poder económico.

Otro aspecto de la Ley es su carácter meramente económico. Las radios comunitarias y la televisión pública no son tomadas en cuenta en su carácter de interés público al prohibir la búsqueda de esquemas alternativos de financiamiento para hacer frente a la digitalización. Limitados a los subsidios estatales o a los apoyos comunitarios, los medios públicos están sujetos a los tiempos de los medios comerciales para cambiar al nuevo espectro radial o televisivo, es decir, tienen como plazo tres años Sin incentivos y sin el reconocimiento como medios de interés público y social, los permisionarios desaparecerán del espectro y sus frecuencias subastadas. La situación motivó declaraciones inusuales tanto de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como del Alto Comisionados para los Asuntos Indígenas y Derechos Humanos de la ONU. Ambas instancias señalaron que la reforma afectará la tenencia de las radios comunitarias de los grupos minoritarios, como son los pueblos indígenas, lo que afecta los criterios democráticos de igualdad de oportunidades para el acceso a las frecuencias.

Son 49 sistemas comunitarios con 200 frecuencias que atienden a 25 millones de personas. La Comisión Interamericana se pronunció el miércoles 4 de abril del 2006, en tanto que el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos lo hizo el 29 de marzo del año en curso.

Convergencia tecnológica, divergencia monopólica
El cambio tecnológico es otro aspecto del que se habla y se calla. Sin entrar en terrenos técnicos, podemos decir que la convergencia digital implica la transmisión simultánea de imágenes, datos y voz. El televidente tendrá la oportunidad de descargar videos, archivos MP3, recursos de Internet, etc. Lo que está en juego en la convergencia tecnológica no es tanto el número de servicios sino el sistema de redes que puede construirse. Así, Televisa puede disputar el mercado telefónico a Telmex y, al mismo tiempo, competir con los grandes prestadores de servicios informáticos.

Los prestadores de servicios televisivos entregarán al Estado los canales análogos y recibirán a cambio un espectro digital sobre el que habrán de incorporar su red de servicios. El problema con la nueva Ley Televisa es que no se define si las televisoras tendrán que pagar algún derecho al Estado por las frecuencias que el nuevo espectro les abrirá.

Raúl Trejo Delarbre, analista político de medios, llevó a cabo un ejercicio interesante. Según su dicho, la televisión abierta en México difunde en una banda de 6 Mhz. Televisa cuenta únicamente en el Valle con 4 canales -sumados cuatro canales espejo usados en la transición de lo analógico a lo digital- lo que le permite disponer de 48 Mhz. Si sumamos sus filiales en el país (258) y sus respectivos canales espejo, estamos hablando de poco menos de 3.100 Mhz. Por la utilización de ese espectro Televisa no pagó -y con la nueva Ley tampoco lo hará- un centavo al Estado. Según recuerda en su exposición, nueve años atrás a las compañías telefónicas se les cobró por utilizar un megahertz en el Valle de México cinco millones de dólares.

Todavía más, el Estado entrega en préstamo canales espejo a los concesionarios mientras mudan al sistema digital, la cuestión es que no se establece el tiempo que tendrá la televisora en su poder dicho espectro, ni la obligación de regresar la frecuencia al Estado.

La dúctil institucionalidad de la reforma
La idea original de crear un Consejo Nacional de Telecomunicaciones quedó atrás. En principio se proponía una integralidad regulatoria, la cual administraría tanto el espectro radiofónico como el cambio tecnológico digital. Se sugirió tomar el ejemplo de la Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos, la cual regula todos los servicios de telecomunicaciones desde 1934, pero los intereses del mercado y de unas cuantas empresas prevalecieron.

Con el dictamen aprobado este año, no solo se mantienen las instituciones actuales sino que se les recorta funciones y atribuciones. En el caso de la COFECO, se contempla que emita opiniones no vinculantes sobre las solicitudes presentadas para la obtención de concesiones. En todo caso, debería ser obligatorio que la COFECO diera una opinión favorable para seguir adelante con el proceso.

El caso de la COFETEL es distinto. En principio se aprobó que los consejeros del organismo tuvieran un periodo distinto al cambio de gobierno. Un avance sustancial si tomamos en cuenta que la política en México tiene una marcada influencia de los tiempos electorales. Sin embargo, las facultades del organismo quedan limitadas a regular las empresas de telecomunicaciones y no a los medios en sí, es decir, tiene que ver con la parte más administrativa empresarial que con los contenidos y orientaciones de los medios. No se le otorgan mayores recursos legales, técnicos ni financieros, mucho menos una mayor autonomía del gobierno federal. Las limitaciones de la COFETEL para intervenir en las disputas entre particulares y los medios quedan demostradas en la forma en que se propuso el derecho de réplica para radio y televisión. Con la nueva reforma, la petición de réplica será evaluada si procede o no por parte de los concesionarios y sujeta a un plazo no mayor de 48 horas para hacerla efectiva.

En cuanto a la intervención del Instituto Federal Electoral en el gasto publicitario de los partidos políticos en las campañas electorales, la Ley Televisa modificó sustancialmente el espíritu original de la reforma. Recordemos que la primera propuesta era hacer que todo gasto de campaña fuera sancionado por el IFE con la finalidad de lograr una equidad entre los partidos políticos. Con la reforma aprobada, el IFE se convierte en una simple caja de pago para los medios. Es decir, ahora los partidos pueden contratar sus campañas directamente con los medios; estos últimos están obligados a informar al IFE sobre los contratos celebrados y a entregar la factura al Instituto Electoral para que sea cubierto el adeudo.

Las grandes televisoras no estaban dispuestas a perder uno de los grandes negocios surgidos de la competencia electoral. La democracia en México, mejor dicho la democracia electoral, se imagina como una permanente e intensa campaña mediática. La imaginación política no da más allá de los spot publicitarios para ganar una elección. No es gratuito que en el umbral del arranque de las campañas (diciembre del 2005) los partidos políticos hayan votado una ley con la firma de Televisa. En los trascendidos periodísticos se señala insistentemente las negociaciones de los candidatos presidenciales con los ejecutivos de la televisora para sacar adelante la reforma y la posterior resistencia para modificarla. Al parecer, todos los partidos políticos sustentaron su voto en el supuesto de una alianza con dicha empresa para obtener ventajas en la publicidad o, al menos, estar fuera del foco de la crítica de los programas de Televisa. Ilusión que a estas alturas ningún partido puede sostener.

Conclusiones
La Ley Televisa es hoy una reforma impugnada por muchos actores políticos y sociales. Están en juego diversos intereses que definirán el rumbo de los medios en México para las siguientes décadas. El problema de percepción pública en el país es que los políticos no fueron críticos con lo que aprobaron, más bien se plegaron a los intereses de una empresa que legalmente defiende sus intereses, pero que legítimamente excluyó los intereses del resto de los participantes.

Ahora se quiere enmendar dicha ley, pero los partidos políticos se encuentran en campaña, saben que no moverán un acuerdo por el temor a ser exhibidos en horario estelar. La legislatura actual cuenta con escasos cuatro meses para emprender cualquier cambio a las leyes, lo que hace imposible convocar a otros foros de discusión o interponer una controversia constitucional para detener la operación de la reforma. Algunos senadores propusieron esta vía pero decidieron a última hora dejar pendiente el tema.

Bien señala Karl Jaspers, que en un “sistema democrático los políticos deberían actuar no solo en función de sus intereses inmediatos sino de acuerdo con lo que consideran correcto, es decir, a sus propias opiniones”. Pero el político simple es la negación del ideal democrático, pues sus opiniones nunca son de él, siempre son remisiones de otras opiniones que a su vez provienen de otras.

En el afán de democratizar el espacio legal de los medios, el Estado mexicano entregó al mercado sus atribuciones en el tema de la regulación de los medios. Lo que no se da cuenta es que el mercado no es precisamente el espacio democrático por excelencia, antes bien es un ámbito en el que pocos hablan y muchos callan.

Campaña Gráfica

Diagrama de legislación

enlace

Comentario en Milenio

Iniciativa de Ley de Radio y Televisión "excluyente y Atenta Contra Libertad de Expresión"
28/Enero/2006
Daneil Sousa
Milenio

Radio Teocelo se manifestó en contra de la iniciativa de Ley de Radio y Televisión “porque excluye a la radio comunitaria y por ser un atentado contra la libertad de expresión de los mexicanos. Y el Gobierno del Estado no voltea su mirada hacia la radiodifusora cultural más importante de Latinoamérica, señaló Elfego Riveros, miembro del Consejo Directivo de la radiodifusora.

La radio cultural, con 40 años al aire y ganadora del premio nacional de periodismo por su programa Cabildo Abierto, hizo un exhorto a los senadores de todos los partidos para que se pronuncien en contra de una iniciativa de ley que condena a la desaparición de la radio comunitaria en el país.

En México existen 200 emisoras culturales que aún no se les concede permiso, y con la nueva ley que las excluye, será el principio de su desaparición.

¿Cuántas radiodifusoras culturales operan ilegalmente en Veracruz? Actualmente son 12, seis de éstas ya se han dado a conocer públicamente porque temen la persecución. En el caso de Naolinco, tienen 12 años pidiendo el permiso a la Secretaría de Comunicaciones (Secom) y se les ha negado, además han buscado la legalidad de su proyecto; la Radio Experimental de Huatusco, que fue silenciada por la Secom hace un año; Radio Tatahuicapan, que se dirige a los sectores indígenas; en esa situación se encuentra Radio Tequila, que lucha contra el caciquismo de los Zepahua; una en Cazones y Radio Pozole en Jáltipan.

¿Actualmente siguen estando vetadas las radiodifusoras culturales en Veracruz? Radio Teocelo tiene permiso de transmitir desde 1965, pero hay otras radiodifusoras que se han quedado en el camino. Los radiodifusores culturales siguen siendo perseguidos, les quitan el equipo y esto está pasando en Veracruz. Se habla de Radio Pozole en Jáltipan, que está siendo vetada. Ellos tienen derecho a expresarse, pero la ley no los ampara, entonces, al transmitir en la ilegalidad, la Secom no tardará en retirarles el equipo. Si esto se repite en todo el país, se convertirá en un problema político para el estado mexicano, cuando deberían regularizar a todas para que den un servicio comunitario sin ánimo de lucro.

En Naolinco encontramos una historia increíble. Los ciudadanos reclaman una radio comunitaria, una radiodifusora que tenían en los años 70 y que el ahora diputado local José Luis Oliva Meza convirtió en comercial. Con el paso de los años, Oliva se dio cuenta que esto tenía un gran potencial y la volvió de cultural a comercial; empezó a despedir gente, se llevó la difusora a Xalapa y dejó a este municipio sin su medio de comunicación local. Los despojó física y legalmente.

La historia que no se conoce es cómo José Luis Oliva consiguió un permiso de la Secretaría de Comunicaciones para pasar la estación de Amplitud Modulada (AM) a Frecuencia Modulada (FM) y cómo la convirtió de cultural a comercial. El signo de pesos es la interrogante. No se vale.

Los ciudadanos quieren devuelta su radiodifusora porque era de ellos, era comunitaria. Aunque no se pronuncian por quitarle el 95.5 FM a Oliva, sólo quieren tener su medio de comunicación.

La Asociación Cultural Naolinqueña luchará por tener su radio cultural. Lo mismo en Huatusco, ya que su medio comunitario fue llevado a Córdoba, también por el diputado priista José Luis Oliva.

¿La iniciativa de ley de radio y televisión es un atentado contra la radio comunitaria? Sí. Nos declaramos en contra de la iniciativa de ley de Radio y Televisión, ya que no considera a la radio comunitaria.

Nosotros proponemos una tercera opción en la ley: tomar en cuenta a los medios comunitarios que se ocupen de la identidad de género, el medioambiente, transparencia en la rendición de cuentas en los gobiernos, de todo aquello que no se culpa a los grandes medios a los que sí ampara la ley.

Planteamos doce rubros para esta iniciativa: 1)Una Ley de Beneficio Social, y no sólo económica: las actividades de la radio y la televisión son además de interés público y deben por lo tanto atender al beneficio social de todos y no sólo al beneficio económico de unos cuántos; 2) La Ciudadanización del Consejo Nacional de Radio y Televisión: como el Ejecutivo no es sólo representante del estado, sino también uno de los actores políticos, su relación con los concesionarios seguirá estando viciada de origen, mientras tenga la facultad de otorgar y revocar discrecionalmente las concesiones; 3) El Derecho de Réplica: de manera que pueda ser exigible y sancionable, precisando los mecanismos y condiciones para su acceso y la autoridad responsable del arbitraje; 4) Abolición de todo tipo de Censura: el derecho de información, de expresión y de recepción es libre y no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, ni de limitación alguna o censura previa, mientras no afecte los derechos de terceros previstos en las leyes vigentes; 5) Transparencia en el Otorgamiento y Refrendo de las Concesiones: la supervisión y el refrendo de las concesiones son algunos de los elementos centrales de la nueva propuesta; 6) Permisos para Emisoras con Carácter No Lucrativo: se destina para este objeto 20 por ciento del espectro en el caso de la radio, y 10 por ciento en el de la televisión, porcentajes que deberán cubrirse con las frecuencias que resulten de la conversión digital; 7) Definición de una Figura Jurídica para los Medios del Estado: es necesario una figura jurídica para los medios bajo explotación directa del estado, lo que permitirá homologar las distintas figuras y situaciones existentes hasta ahora.

8) El Fondo Nacional para la Producción: se establece un derecho especial por el uso de frecuencias del espacio radioeléctrico –conocido en otros países como derecho de antena–, similar al que se cobra a otros servicios que utilizan el espectro; 9) Los Tiempos del Estado: no se trata de volver a 12.5 por ciento, pero sí es necesario, en cambio, garantizar tiempos suficientes para el conjunto del estado para el Poder Legislativo, el Judicial, los órganos constitucionales autónomos; 10) El Estímulo a la Producción Nacional: a pesar de que es un ordenamiento que no se ha respetado, consideramos importante estimular la cinematografía y la producción nacionales, tanto para el desarrollo de la identidad y la cultura como de la economía del país; 11) La Protección al Público Televidente: finalmente, nuestra propuesta de Ley hace énfasis en la protección del público televidente, en especial de los niños y adolescentes, para lo cual se destaca el respeto a los horarios para los distintos tipos de público; 12) La Regulación de la Propaganda Comercial: dado que el espacio aéreo es propiedad de la Nación y constituye además un bien público limitado, es necesaria una regulación prudente de la publicidad, de manera que el interés comercial no afecte la calidad de la programación a la que los ciudadanos deben tener derecho.

Desgraciadamente, los legisladores votarán a favor de la iniciativa presionados por los poderes mediáticos para que no exhiban a los candidatos presidenciales. La Senadora Nohemí Guzmán Lagunes, a pesar que es oriunda de Teocelo, no ha mostrado apoyo a la difusora cultura y, al igual que los senadores de otros partidos, no asistirán a la reunión que tendremos el próximo lunes en el Congreso local para abordar el vacío de la nueva ley de Radio y Televisión. Les pedimos que nos mandaran por fax sus posturas respecto a la Ley de Radio y Televisión, y ninguno lo hizo.

En el proceso electoral ¿qué papel tendrá radio teocelo? En todos los procesos electorales, Radio Teocelo se ha caracterizado por abrir el espacio a todos los partidos políticos y a todos los candidatos. Es plural y abierta, no hay compromiso político con nadie.

Hasta ahora, los precandidatos a diputados locales por Coatepec han visitado la estación. También esperaremos la visita de los candidatos presidenciales. Aunque ya hemos entrevistado hace años a Andrés Manuel López Obrador, ahora abanderado del PRD, y a Roberto Madrazo, del PRI. A Felipe Calderón no ha sido tan fácil, inclusive, Gerardo Buganza, quien fue candidato por el PAN a la gubernatura de Veracruz, nunca quiso dar una entrevista a esta radio, tal vez vean a la radio comunitaria como subversiva.

http://www.canitec.org/noticiaLFRTC.php?idNoticia=96

EL PROCEDIMIENTO LEGISLATIVO

III. EL PROCEDIMIENTO LEGISLATIVO

1. Iniciativa

La iniciativa es la primera fase del procedimiento legislativo y consiste en la presentación de un proyecto de ley o decreto, proveniente de los sujetos legalmente autorizados para presentarlos y que, de acuerdo con el artículo 71 de la Constitución federal, en México son el presidente de la República, los diputados y senadores del Congreso de la Unión y las legislaturas de los estados. Por otro lado, hay que destacar que en nuestro país, hasta el momento, quien en forma preponderante ha ejercido este derecho, es el Ejecutivo federal, y hasta en fechas muy recientes, por regla general, sus iniciativas siempre se convirtieron en ley, además, "es facultad exclusiva del presidente de la república -de acuerdo con el artículo 74 constitucional, en su fracción IV- presentar las iniciativas de Ley de Ingresos, así como la presentación del presupuesto de Egresos y la Cuenta Pública".

Por lo que a los otros sujetos autorizados para presentar iniciativas legislativas corresponde, la Constitución no dice si es necesario un número determinado de senadores o de diputados del Congreso de la Unión, por lo que se considera que cualquier diputado o cualquier senador lo puede hacer.11 Por lo que toca a las legislaturas de los estados, sus iniciativas están reguladas por las constituciones estatales, que establecen los requisitos que deben reunir.

Es obvio que en nuestro país el número de los sujetos que puede iniciar una ley, en el ámbito federal, es muy reducido; la Constitución no admite iniciativas de los particulares, sin embargo, las comisiones del Congreso, pueden hacerlas suyas y presentarlas como propias.

En cuanto al trámite que le corresponde a cada una de las iniciativas, el artículo 71 constitucional, en su segundo párrafo establece que las iniciativas del presidente de la república, las legislaturas estatales o las diputaciones locales pasan a comisión, y aquellas presentadas por uno o varios miembros de las cámaras "se someterán a los trámites que designe el Reglamento de Debates".

El Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General, por su lado, prescribe que toda iniciativa debe pasar a la comisión o comisiones correspondientes, salvo los casos calificados por la propia cámara como urgentes o de obvia resolución. La doctrina nos dice que se consideran casos urgentes aquellos necesarios para resolver un problema que no admite dilación, mientras que son casos de obvia resolución aquellos de cuyo contenido se puede deducir, sin lugar a dudas, cual será el sentido de la votación de los legisladores.12

2. Dictamen

Este corresponde a la comisión de dictamen legislativo, a la que, para tal fin, se turne un proyecto de ley.

El presidente de la comisión es el responsable de los expedientes que se le hayan hecho llegar y una vez que la comisión los recibe se inicia la deliberación en torno al proyecto en cuestión. La mencionada comisión puede hacer las modificaciones que considere necesarias. En la práctica, por regla general, se acostumbra que el presidente turne el proyecto de ley a uno de los miembros de la comisión, quien debe elaborar el proyecto de dictamen, que después será votado por el pleno de la comisión.13

El dictamen debe constar de una parte expositiva, que, según mi opinión, equivale a la exposición de motivos que acompaña a una ley, y debe terminar con la parte propositiva, sobre la cual, el pleno de la comisión votará posteriormente. Debe estar firmado por la mayoría de los miembros de la comisión, y si alguno no hubiera estado de acuerdo puede manifestarlo en un voto particular.14

3. Discusión15

Una vez redactado el dictamen de la comisión y con anterioridad a su votación por el pleno de la asamblea, será estudiado y analizado por sus miembros en el periodo de discusión.

Existen ciertas formalidades legales que deben cumplirse en este periodo. Tales como la formación de listas de participantes, el orden en que los oradores inscritos expresarán su opinión a favor o en contra del dictamen o del proyecto de ley, el número de veces que cada uno puede intervenir y el tiempo de las intervenciones.

Las etapas sobresalientes del periodo de discusión son las siguientes:

Primera lectura. Se inicia con la entrega a los legisladores del proyecto de ley, del dictamen y de los votos particulares, si los hubiere, para que cada miembro de la cámara los conozca, estudie y prepare su intervención.

Segunda lectura. Es la lectura del proyecto de ley y el dictamen, en lo general y en lo particular, que tiene lugar durante el desarrollo del debate, en el que pueden darse determinadas circunstancias que se consignan en los párrafos siguientes.

Moción de orden. Es una reclamación hecha por alguno de los miembros de la cámara, durante el desarrollo del debate, que deberá hacerse a través del presidente de la misma. El Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General establece las causas por las que puede ser interrumpido un orador que tiene derecho a hacer uso de la palabra, interrupciones que tienen el fin de hacer alguna aclaración en torno al debate, y pueden comprender la lectura de algún documento, el señalamiento de alguna infracción a las disposiciones del ordenamiento anteriormente citado, y también cuando se injurie a personas o corporaciones o cuando el orador se aparte del asunto que se está discutiendo.

Moción suspensiva. También la ley prescribe las causas por las que se puede suspender la discusión de un dictamen o de un proyecto de ley, a saber: por haber llegado la hora establecida por el Reglamento para que se suspenda la discusión, porque parezca mejor conocer otro asunto, que de acuerdo con la cámara sea de mayor urgencia; por desórdenes graves ocurridos en la cámara durante el desarrollo de la discusión; por falta de quórum, o porque alguno o algunos de los miembros de la cámara consideren la necesidad de suspender el debate y la suspensión sea aprobada por el organismo.

La moción suspensiva también debe reunir los requisitos previstos por la ley. Debe comenzar con la lectura de la moción de suspensión, a continuación, el proponente o alguien que esté en contra de la propuesta puede hacer uso de la palabra para defender su postura. Después se puede discutir y votar la moción. La moción suspensiva suele presentarse, por regla general, cuando la asamblea considera que el proyecto debe regresar a la comisión de dictamen, si se piensa que ésta debe tener en cuenta alguna observación hecha en el debate, que de pie a la redacción de un nuevo dictamen.

Para terminar con el tema, hay que señalar que la ley también prescribe que la discusión de un proyecto se haga primero en lo general, esto es, en su conjunto y, después, en lo particular, o sea, la discusión artículo por artículo. La anterior disposición legal sirve para procurar el cuidado del legislador en la formación de las leyes, ya que, se espera que sus partes sean congruentes entre sí. Cuando la asamblea no apruebe el proyecto, en lo general, este puede volver o no a la comisión respectiva, si se vota por la primera opción, la comisión debe reformarlo, si por la segunda, el proyecto se tendrá por desechado.

4. Votación para aprobar o rechazar un proyecto de ley

Por medio de la votación, las cámaras llegan a un acuerdo, bien sea para aprobar o para rechazar un proyecto de ley o decreto.

La votación viene después del periodo de discusión del proyecto. En México, por disposición del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General,la votación de los proyectos de ley es nominal. Esta es la votación en la que cada uno de los legisladores, poniéndose de pie y luego de decir su apellido y su nombre, expresa su voto, con un sí o un no. Un secretario apunta los votos favorables, y otro, los votos que vayan en contra del proyecto. Una vez que ha votado cada uno de los legisladores, votarán los secretarios y el presidente y después se hace el cómputo de los votos.16

5. Sanción

Esta etapa es aquella que aparece una vez que el proyecto ha sido aprobado por las cámaras y es enviado al Ejecutivo, quien si lo considera conveniente puede ejercer el derecho de veto que le corresponde.

Según el inciso B del artículo 72 constitucional, se considera que el proyecto fue aprobado por el Ejecutivo, si dentro de un plazo de diez días no lo devuelve a la cámara de origen, con las observaciones correspondientes. Si las sesiones del Congreso ya hubiesen concluido, la devolución debe hacerse el primer día útil del siguiente periodo de sesiones.

Si el presidente ejerce el derecho de veto, el proyecto deberá discutirse nuevamente por la cámara de origen; si es votado favorablemente por las dos terceras partes de sus miembros, se remite a la cámara revisora y, en caso de que ésta lo apruebe, en una votación que requiere de la misma mayoría, el proyecto regresa al presidente para su promulgación.

6. Promulgación y publicación

En la doctrina constitucional mexicana existen opiniones diferentes en cuanto a precisar el significado de estos términos. Felipe Tena Ramírez, por ejemplo, considera que promulgar una ley quiere decir "que el Ejecutivo autentifica la existencia y regularidad de la ley" y "ordena su publicación".17 Para Jorge Carpizo no existe diferencia entre estos términos y considera que nuestra carta constitucional los utiliza como sinónimos, ya que, en tanto que el inciso C del artículo 72 constitucional, establece que cuando un proyecto de ley, vetado por el Ejecutivo, regresa a la cámara y ésta lo sanciona, el proyecto "volverá al Ejecutivo para su promulgación", mientras que el inciso A del mismo artículo establece que cuando el Ejecutivo decida no vetar el proyecto "lo publicará inmediatamente".18

Como quiera que sea, cuando el presidente recibe un proyecto de ley, pasada la etapa de sanción, debe proceder a ordenar su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

7. Iniciación de la vigencia

La vigencia de la ley, o sea, el momento en que se hace obligatorio su cumplimiento, puede coincidir con la fecha de publicación en el periódico oficial o puede ser otra fecha, señalada por la misma ley, en sus artículos transitorios.

El periodo que transcurra entre la publicación de la ley y su entrada en vigor se conoce en la doctrina con el nombre de vacatio legis.

http://www.juridicas.unam.mx/publica/rev/cconst/cont/5/cl/cl10.htm

Carta petición

Hola chicos, aquí encuentran la carta petición final.
Saludos
enlace